Rosa Liarte: "La Historia no busca que los alumnos memoricen, sino que alcancen un aprendizaje memorable"

Rosa Liarte: "La Historia no busca que los alumnos memoricen, sino que alcancen un aprendizaje memorable"

Por María José Orozco

Rosa Liarte es profesora de Geografía e Historia en la ESO y EdTech educativa. Creadora del blog Lecciones de Historia, imparte también cursos online en Academia para Profes. En sus clases, fomenta el uso de las tecnologías mediante la metodología del aula invertida, apostando por el ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos). Además, tiene una página web en la que da visibilidad e importancia a las nuevas tecnologías dentro del aula y a las técnicas innovadoras de aprendizaje. En el I Encuentro Iberoamericano de Profesores de Humanidades participará con una ponencia dinámica sobre el uso de Breakout EDU en las clases de Historia. También forma parte del jurado del concurso Haz apasionantes tus clases de Historia.

¿De qué forma ayuda este tipo de concursos a los profesores?
Este tipo de iniciativas permiten motivar al profesorado y al alumnado. Lo que conseguimos con ello es que el profesorado se implique para poder hacer un pequeño cambio en sus clases que pueda ser efectivo. Encima, si ganan el concurso, pues una motivación mayor.

¿Crees que se está desplazando la asignatura de Historia con respecto a otras materias?
No, todas las materias tienen su importancia y que se haga este tipo de iniciativas siempre va a ser muy interesante. Hay asociaciones, como la de Profesores de Geografía e Historia, que están en constante movimiento para que las ciencias sociales siempre estén presentes. La Historia es una materia interdisciplinar y versátil.

¿Por qué es necesario innovar en las clases de Historia?
–Siempre se ha pensado que Historia es una materia memorística, pero realmente su objetivo no es que los alumnos memoricen sino que alcancen un aprendizaje memorable para ellos. Para ello, en mi caso, intento fomentar las metodologías activas, actividades diferentes para que esa memorización llegue a término. Tradicionalmente, la clase magistral ha consistido en que el profesor explique y el alumno atienda y finalmente memorice. Pero nos hemos dado cuenta de que eso hace que, al tiempo, los alumnos olviden. La innovación tiene que venir de la mano de un cambio metodológico que permita al alumnado recordar las clases para que no olvide lo que ha aprendido.

¿Qué tipo de métodos innovadores utilizas en tus clases?
–En mis clases utilizo el aula invertida junto con el aprendizaje basado en proyectos. Es una mezcla de ambas cosas. Además, implemento pequeñas gamificaciones, break out, etc. Lo que intento es hacer diferentes metodologías gracias al flipped classroom (aula invertida).

¿Cómo utilizas tus redes sociales para dar visibilidad a la asignatura de Historia?
–Tengo un blog, leccionesdehistoria.com, con material tanto para el profesorado como para el alumnado. También tengo un canal de YouTube llamado Lecciones de Historia en el que ofrezco material didáctico e ideas para clase.

¿Cómo contribuye la historia a que los alumnos sean críticos?
–La historia tiene diferentes interpretaciones y la forma de conseguir que nuestro alumnado sea crítico es mostrarla de forma objetiva, que ellos y ellas saquen sus propias conclusiones.

¿Desde el centro donde trabajas te dan facilidades para que apliques esos cambios de dinámica en tus clases?
–Los centros del profesorado hacen formaciones constantes y, en mi caso, imparto muchísima formación a mis compañeros. Los centros apoyan estos cambios, las instituciones también. Facilidades hay, luego depende de lo que el profesorado quiera aprender y de si quiere hacer el cambio en sus clases.

¿Los profesores están abiertos a utilizar nuevas dinámicas?
–Sí, la propia ley ya lo recoge. La Lomloe dice que hay que trabajar con metodologías activas y por competencias. Por lo que, si la ley lo dice, tú como docente tienes que cumplirla. El profesorado tiene ganas de cambios, pero no podemos pretender que de la noche a la mañana todo el profesorado cambie, la escuela siempre lleva un tiempo. Todo proceso de cambio necesita su previa formación. Además, no podemos dejar todo el peso del cambio en el profesorado. Cambiar las metodologías implica un cambio de paradigma para el propio alumnado, que también necesita tiempo para adaptarse a estas nuevas formas de aprendizaje.

¿Qué cambiarías del sistema educativo con respecto a la materia de Historia?
–Todo es susceptible de mejora. Se van dando pequeños pasos con el cambio normativo que tenemos.

¿Qué opinas del metaverso?
–Yo lo he utilizado en mis formaciones del profesorado y ha sido una opción muy positiva e innovadora. Da mucho juego, puedes montar cualquier mundo que quieras, es inmersivo y puedes aprender desde tu casa. Es una auténtica pasada. El metarverso aún tiene que avanzar mucho, pero ofrece opciones muy positivas. La tecnología ha venido para quedarse y tenemos que ver las opciones de un buen uso de ella. Además de educar a los alumnos para ella.

¿Qué crees que aporta la asignatura de Historia a este nuevo entorno digital?
–La historia se está construyendo cada día. Es una materia muy importante. Hace poco veía un reel en el que una alumna preguntaba que cuándo iba a parar de ampliarse el temario de Historia, porque es una materia que todos los días crece. El día de mañana, mis nietos qué van a tener que aprender de Historia de España con los sucesos que estamos viviendo ahora mismo. Con todo lo que está aconteciendo a día de hoy es importante conocer el pasado para no cometer errores del presente, y aún así se siguen cometiendo. La construcción de la Historia es imprescindible en la educación. Tenemos que incidir en esa forma transversal de ver todas esas materias y cómo suman al aprendizaje competencial de nuestro alumnado.

¿Nos puedes adelantar algo de tu ponencia en el I Encuentro Iberoamericano de Profesores de Humanidades?
–Han contado conmigo para fomentar de la gamificación en las clases de Historia. Dentro de la gamificación hay muchas ramas y métodos de trabajo. En este caso, voy a hablar del break out, un método en el que el alumnado se encuentra una caja misteriosa llena de candados y en la clase tiene que ir resolviendo una serie de retos para abrir esa caja. Lo he aplicado en 1º, 3º y 4º de ESO y ha tenido resultados muy positivos. Permite es que el alumnado trabaje en grupo y comprenda las virtudes del aprendizaje cooperativo.